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«Castillejo de Huebra», a pie con paso firme.

Evidentemente, la fotografía de cabecera que adorna este post, no pertenece a los Murubes que la familia Sanchez-Majeroni cría con esmero en tierras extremeñas. Los dos pavos berrendos que acuden con paso firme, a marcar el territorio ante el visitante, son del célebre hierro de Cobaleda, al que dedicamos un buen número de fotografías en nuestro libro «TORO, una vida en imágenes».

Hace pocos días, se corrió por las calles el último ejemplar de este mítico hierro que. para tristeza de muchos, no de otros, ha pasado a peor vida ante las grandes dificultades para ser lidiados y los cercos sanitarios que hicieron extinguirse a esta joya genética de nuestra cabaña brava. Más tarde rememoraremos con imágenes la belleza de estos ejemplares.

Ahora hablemos de los Murube en los que esta familia, que llegó a criar hasta cuatro hierros de variadas procedencias, ha centrado todos sus esfuerzos para saciar su pasión por cría del bravo.

En la localidad extremeña de Portaje se rematan en la finca «Zamarril» los  negros Murubes, aunque en todas las camadas de manera curiosa y sorpresiva, salta algún castaño y colorado, que enriquece la vista y casualmente casi siempre dan buen juego.

Un colorado y un castaño de esta pasada camada.

La temporada que hoy hemos finalizado ha estado repleta de éxitos en esta vacada. Tras muchos años lidiando sus camadas de manera íntegra a caballo, los ganaderos capitaneados por Maria José, una de las hijas del fundador D. José Manuel Sanchez y sus hombres de confianza con Juan Antonio a la cabeza, llevan apostando unas cuantas temporadas por defender sus productos en el toreo a pie.

Como otros hierros que hoy día están en el candelero lidiando gran número de corridas de toros en plazas de renombre, prefieren comenzar desde abajo lidiando sus productos a pie en novilladas para afianzar sus mercado y dar el salto posteriormente a las corridas de toros, objetivo principal de la ganadería, nunca sin despreciar la lidia a caballo que todos estos años les ha permitido poder defender sus productos de manera digna y mantener esta escasa procedencia en pureza.

Un prototípico toro de Murube y otro «peluche» carifosco.

Así, han sido un buen número de novilladas las lidiadas esta pasada campaña, con un gran juego medio, novillos de premio e incluso peticiones de indulto.

Las 8 corridas de toros se han seguido lidiando a pie entre las que destacó sobre todas la jugada en Castellón.

Por suerte para los ganaderos, en Zamarril no ha quedado ni un pitón.

Al parecer, las cosas no se están haciendo mal, cuando primerísimas figuras piden tentar en la casa y a día de hoy las solicitudes de ganado se extienden a las mejores plazas, incluidas varias de Francia.

A la embestida noble de lo de Murube, buscan un punto más de motor y transmisión, necesario hoy día en el toreo exigente que se practica. Para la próxima temporada son 10 las corridas de toros que se rematan en sus cercados y casi el mismo número de novilladas. Las camadas son amplias en esta ganadería, aunque nada comparable a cuando a los de Murube se unían las camadas de Cobaleda, Jose Manuel Sanchez y Terrubias.

El manejo ganadero es particular. En esta casa los toros no se enfundan y tampoco se corren. Además su mayoral está siempre acompañado por sus fieles perros que disuelven cualquier conato de arrancada y por supuesto demuestran su arrojo cuando el encendido carácter de los Murubes sale a relucir en serias trifulcas.

Algunos consideran que la presencia de los perros en el manejo del ganado de lidia es perjudicial por que avisa al toro y a veces las consecuencias son peores, con pérdidas de rabos u hocicos al ser punto habitual de presa por parte de los perros cuando las cosas se ponen difíciles. Según el mayoral los problemas en este sentido son mínimos, no habiendo detectado nunca comportamientos extraños en la plaza y disolviendo las contiendas en cuestión de segundos.

La familia Sanchez-Majeroni tras sufrir con gran pena la pérdida del patriarca Jose Manuel Sanchez y la extinción de su buque insignia, los patas blancas de Cobaleda, mantiene con fuerza intactas sus ilusiones, centrando sus esfuerzos en este encaste ganadero cuya salida hoy día es más que viable.

Si además, son capaces de poner arriba sus productos en la lidia a pie, está claro que el futuro de esta ganadería seguirá siendo óptimo.

«Zamarril», un vergel extremeño.

Para ver la galería actualizada de «Castillejo de Huebra» pincha el siguiente enlace:

«Castillejo de Huebra»

Comenzábamos la entrada hablando de los extintos Cobaleda.

El hierro que adorna muchos de los cercados de «Zamarril» fue el que se grababa a fuego en la piel berrenda de los «patas-blancas» durante varias décadas de esplendor.

Hace pocos días se corrió por las calles el último Cobaleda que permanecía vivo, un bonito berrendo en colorado, pelaje espectacular y típico de la casa.

Se cerraba así un ciclo, se acababa el esfuerzo de una familia y la ilusión de multitud de aficionados que seguimos gozando con la riqueza que sigue albergando nuestra cabaña brava, aunque poco a poco y ante la pasividad de los mandamases de este mundo del TORO que nos apasiona, van desapareciendo uno a uno.

No se trata de divagar sobre los polémicos motivos que generalmente vienen asociados a este tipo de situaciones, con multitud de opiniones en contra y a favor. Sirvan estas fotos para mantener viva en el recuerdo esta rama de este encaste que, décadas atrás, fue la preferida de las figuras:

Si te apetece volver a ver muchas más fotos de los bellísimos berrendos de Cobaleda, pincha el siguiente enlace:

«Sanchez Cobaleda»

Arse&Azpi

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