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Embarque en «Fuente Rey»

La preciosa localidad gaditana de Medina Sidonia se alza en su cerro vigilando los cercados que la flanquean, cercados que a pesar de la crisis que esta zona tuvo hace unos años con la desaparición de emblemáticas ganaderías, se mantienen todavía muy poblados de nuestro animal preferido, el TORO BRAVO.

Medina, centro neurálgico de la famosa Ruta del Toro que une Jerez de la Frontera con Algeciras, ha albergado históricamente a muchas de las más prestigiosas ganaderías del pasado siglo XX, varias de las cuales aun perviven.

Cebada Gago, Torrestrella, Mari Carmen Camacho, Bohorquez y Marqués de Domecq fueron ganaderías que durante décadas criaron sus toros bravos en estas tierras, haciendo de aquella zona un centro de peregrinación de profesionales y aficionados al toro. Nosotros comenzamos nuestra andadura fotográfica en aquellas tierras, en épocas en las que los carretes había que dosificarlos porque luego no había parné para revelarlos.

Parte de la saga de los Flor, hombres con vidas dedicadas al toro de lidia y al caballo.

Aquellas tierras han sido cuna de grandes sagas familiares dedicadas a la cría del toro bravo, gente curtida en mil batallas con el bravo y que han nacido como el que dice, montados a caballo. Una de estas sagas que ha sido responsable de varias de las ganaderías antes citadas, es la de la familia Flor. Los Flor han capitaneado las importantes ganaderías de Cebada Gago (Antonio y ManoloFlor), Marqués de Domecq (Antonio) y La Canaleja (Domingo Flor). La suerte de haber podido vivir multitud de días de campo con estos fenómenos ya jubilados, observarles actuar frente al toro en las situaciones más diversas y verles realizar las maniobras mas increíbles encima de sus monturas, quedará en nuestras mentes para siempre. Con ellos conocimos como se cría el toro y por ellos y otros muchos buenos amigos mayorales y vaqueros, aprendimos a fotografiarlos.

José Manuel y Domingo Flor, primos, amigos y equipo en collera en la faena de acoso y derribo.

Hoy muchos de sus hijos siguen sus pasos y dedican su vida al caballo y al toro de lidia, siendo mayorales, vaqueros, picadores, y garrochistas que al igual que sus padres, perpetuarán el noble arte de la cría del toro y el caballo.

Los primos Jose Antonio Flor sucesores de sus padres Domingo y Antonio Flor.

El tiempo y el duro trabajo ha querido que dos de estos descendientes de los antiguos Flor, acabasen trabajando a las órdenes de Fermín Bohorquez en la imponente y preparadísima finca «Fuente Rey». Juntos, ocupándose de toros y caballos trabajan hombro con hombro repartiéndose las faenas de campo y las salidas con las corridas de toros allí donde los Murubes de Fermín son reclamados, principalmente para el toreo a caballo.

Embarque al amanecer en Bohorquez.

Amanecía en «Fuente Rey» con un día desapacible, fresco, oscuro y con chispeo de agua para embarcar una preciosa corrida murubeña.

Antonio Flor no quiso perderse la faena que protagonizarían al alimón su hijo y sobrino respectivamente. La tensión se cortaba en el ambiente, un mal paso o decisión puede echar al traste cuatro largos años de preparación justamente cuando el animal va a salir camino de la plaza.

Antonio Flor Parrado, antiguo mayoral de Cebada Gago y Marqués de Domecq, conoce perfectamente el camino a Fuente Rey y es que durante muchos años participó como picador en las tientas de machos que la familia Bohorquez celebraba en su magnífico corredero.

Impresionante la arrancada de largo del becerro murubeño a la montura de Antonio en esta foto de archivo del ya lejano año 2000.

La faena iba a comenzar y lo primero fue arropar la parada de bueyes, fundamental en toda labor del campo bravo y especialmente en el embarque. En la ganadería de Fermín Bohorquez, la parada es espectacular con una doma exquisita.

Mientras uno de los Jose Antonio arropaba la parada, el otro iba preparando las diversas cancelas que separan a los cercados. Los toros estaban dispersos en varios lotes y había que apartar los elegidos para aquella corrida.

Los toros, a lo lejos, detectan inmediatamente el movimiento. Levantan sus enormes cabezas venteando el aire para analizar que va a pasar. Algunos de ellos no ponen las cosas fáciles y es ahí cuando la pericia de los caballistas y los bueyes debe salir a relucir.

La faena debe realizarse sin aspavientos, con movimientos sutiles. Es curioso como un leve gesto del caballo hace entender al toro hacia donde debe ir, tratando siempre de evitar las brusquedades que pongan nervioso al ganado y compliquen la faena. Esta debe realizarse de manera pausada pero lo más rápida y eficazmente posible.

Un gesto del caballista y el toro entiende lo que debe hacer.

A veces, alguno de los toros se aquerencian y buscan la salida que les permita quitarse del lío.

En estos casos, tampoco se deben perder los nervios…..

……un leve toque con el palo garrocha en la cancela metálica saca a los toros del rincón y auyenta a espectadores de excepción.

Los toros se muestran inquietos y atentos a todo lo que se mueve. Su placida y habitual vida en el campo toca a su fin….

Preciosos los murubes de Fermín Bohorquez, negros como la noche.

Una vez que los toros han sido apartados se llevan hasta la manga de embarque, momento en la que la parada de bueyes debe acelerar la carrera para arropar a los animales y que enfilen hacia los corrales de embarque.

Se trata de que los animales no se vuelvan hacia atrás, las voces y la galopada, ahora si, son necesarias.

Un toro mete la cara a un hermano de camada.

De la manera más tonta un animal criado durante 4 largos años puede desgraciarse en esta faena.

Grupo de toros por un lado y de bueyes por el otro, los caballistas al alimón arrean a las respectivas grupos.

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Espectacular la parada de bueyes berrenda en colorado apretando sus inmensas cabezotas.

Una vez que los toros llegan a los corrales de carga, los bueyes son apartados y uno a uno van subiendo al camión que los llevará a su destino.

Toca echar pie a tierra, amarrar las monturas y tratar de apartar rápidamente los toros para su embarque.

La faena ha acabado con éxito y hay que limpiar y relajar a las monturas que han permitido realizar la labor.

En Fuente Rey la devoción y el cuidado se reparte al cincuenta por ciento entre el toro y el caballo.

Las cuadras y las instalaciones de «Fuente Rey» son impresionantes, preparadas para poder mantener la inmensa cuadra que Fermín Bohórquez ha necesitado a lo largo de su carrera profesional como rejoneador.

La plaza cubierta es simple y llanamente, galáctica.

Para ver muchas más fotos de la ganadería de Fermín Bohorquez pincha el siguiente enlace:

Fermín Bohorquez

Mientras siga habiendo hombres que dominen el caballo y al toro, la supervivencia de la crianza del toro de lidia está garantizada.

A pesar de que varias de las ganaderías históricas de aquella zona de Cádiz han desaparecido, son muchas las que todavía perviven por allí.

A la que hoy os hemos mostrado se suman entre otras las de, Torrealta, Torrestrella, Núñez del Cuvillo, Carlos Nuñez, La Palmosilla, El Soldao, Cebada Gago, Ana Romero, Gavira, Santiago Domecq o Fuenteymbro.

Cebaditas de colores y astifinos para 2018. Durante años, los Flor se encargaron de criar estos increíbles animales en la finca «La Zorrera». Otro día les visitaremos.

Si os apetece ver muchas fotos de todas estas ganaderías y de otras ya desaparecidas, visita la galería de Ganaderías de la provincia de Cádiz de nuestra web www.porlasrutasdeltoro.com

Y recuerda que se acercan las navidades y nuestro libro TORO que en estos últimos días de noviembre cumple 3 años en el mercado, puede ser un excelente regalo para estas fiestas.

¡¡Regala naturaleza, regala tauromaquia!!

Arse&Azpi

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