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Ganaderías en stand-by: Mª Carmen Camacho

JE SUIS PARIS

La foto que encabeza este post, la de ese torazo negro zahíno, muy armado, agresivo de pitones y encampanado en medio de un manto morado de viboreras o «chupamieles», es una de las fotos más espectaculares del capítulo 12 «Su majestad el Toro» de nuestro libro «Toro una vida en imágenes».

El pavito en cuestión, pertenece a la ganadería gaditana afincada a los pies de Medina Sidonia,  de María del Carmen Camacho.

Este fin de semana aciago para el mundo en general por los gravísimos atentados del pasado viernes en París, trataremos de alegrar un poco el alma tirando de archivo para traeros una nueva galería de esta ganadería que prefirió, anticipándose a la demoledora crisis que luego aconteció, dejar de rematar allá por 2009 sus animales, vendiéndolos a partir de entonces de añojos nada más ser herrados.

Don Manuel Camacho Novela, abuelo de la actual ganadera Dª Silvia Camacho fue un astuto hombre de negocios que hizo fortuna en los años treinta del pasado siglo. Su incursión con el bravo se concretó al comprar a medias a Curro Chica su ganadería Veragueña con el gran mago de la crianza de bravo D.Alvaro Domecq y Díez. En el trato le correspondió el hierro, que era el de la Casa Braganza de Portugal y cuya forma se asemeja la de la corona de la casa real portuguesa.

El hierro de Braganza perfectamente marcado en la fina piel de los «Camachos» y presente en varios detalles de la finca:

La linea veragueña nunca fue eliminada por D. Manuel Camacho, pero más tarde optó por la línea Núñez comprando varios lotes al creador de este encaste. El tipo de los Camachos se asemeja mucho a los Núñez puros, y las camadas habitualmente se salpican con varios ejemplares de capas espectaculares, sin duda reminiscencias de la linea originaria de Curro Chica:

En cada camada siempre había toros aptos para plazas de mayor categoría, siendo habituales en Madrid principalmente y habiendo pisado de manera menos frecuente otros cosos tan exigentes como Pamplona, Bilbao o Sevilla.

El goterón veragueño, casi siempre presente en las camadas:

Girones y berrendos……

Cárdenos claros y casi ensabanados…

Incluso jaboneros y melocotones en sus diversas variantes…..

Curiosísimo este jabonero, girón y salpicado de la camada de 1999.

D. Manuel Camacho se hizo con una bellísima finca, quebrada y muy sana en la que decidió criar sus Núñez. «La Quinta», se ubica a los pies del precioso y taurino pueblo blanco de Medina Sidonia. Visitar cada año este vergel era un auténtico lujo para los sentidos, finca idónea para traer autobuses y autobuses de antitaurinos a conocer de que va esto de la crianza del TORO BRAVO:

«La Quinta», a los pies de Medina Sidonia.

Dicha finca es atravesada por el «Arrollo del Azucar» como es conocido en aquellos pagos, en el cual se ha creado una espesa vegetación, idónea para que en la misma anide de manera casi permanente una colonia de espurgabueyes (Bubulcus ibis), otro ejemplo de como la crianza del Toro bravo permite la convivencia y mantenimiento de otra infinidad de especies. Detenerse a observarlos o fotografiarlos, genera imágenes tan bellas como estas:

El «Espurga» compañero habitual del TORO BRAVO.

Como antes hemos comentado la finca «La Quinta» es un auténtico vergel en el que el bravo ha vivido durante muchos años como un marajá. Las primaveras en esta zona a nada que las lluvias acompañen siempre son espectaculares:

Nos contaba nuestro amigo Paco, mayoral actual de la ganadería e hijo del anterior mayoral, tipo noble y amigo de verdad, como los «Camachines» eran habituales de muchas plazas, habiéndole quedado de pisar nada mas las plazas de Palma y la de Valladolid. Sus feudos más habituales fueran plazas como Granada, Jerez, el Puerto de Santa María, Huesca, Santander y muchas otras de la piel de toro En sus años buenos las ganadería llego a disponer de 10 corridas de toros, rondando su número de madres las 250.

Muy pronto los responsables de esta ganadería se percataron de la que que se avecinaba y allá por 2009 decidieron hacer un paréntesis en aquello de criar animales para festejos mayores, reduciendo la ganadería y vendiendo sus productos machos de añojos para evitar el TREMENDO GASTO (si, si, la crianza del bravo es la menos rentable de todas las producciones animales, para aquellos que tanto la ponen en cuestión….) y los despropósitos que ya por entonces se comenzaban a dar en los precios de compra de estos animales. Redujeron así mismo las madres hasta un número aproximado de 100 vientres, lo que les permite mantener su base ganadera intacta y muy seleccionada, lista para volver a dar el salto y criar al menos varios lotes de machos.

La base ganadera aunque mermada sigue intacta. La afición de esta casa también y cada año las camadas de hembras son tentadas en familia para seguir afianzando el lote selecto con el que se han quedado.

Quizás ha llegado el momento de echar la pata p´alante y una vez pasado el temporal volver a llevar a toro alguno de los preciosos machos que siguen naciendo en aquellos paridisiacos cerrados. Hay que saber adaptarse a los tiempos y esta ganadería es el claro ejemplo de como hacerlo.

Ganadería de María del Carmen Camacho, un espectáculo para el aficionado que queremos volver a disfrutar en el campo y en la plaza:

Hay futuro en «La Quinta»….

Si te apetece ver muchas más fotografías de archivo, de la galería de esta ganadería totalmente actualizada, pincha el siguiente enlace:

MARI CARMEN CAMACHO

Arse&Azpi

JE SUIS PARIS

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