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FERNANDO PEREIRA PALHA

 

 

Hace unos días, durante un viaje recibíamos una llamada…. Don Fernando Palha !!.

 

Subimos el volumen del manos libres deseando escucharle su inconfundible timbre de voz

 

– «¿ Arse, como te va la vida ?»

– «¿ Gorka, como estás ?. ¿ He dicho bien tu nombre ? Es que me suena a vikingo, a hombre de las cavernas … !!! »

Tras las habituales preguntas mutuas por la familia, Don Fernando comienza a narrar las próximas faenas que se llevarán a cabo en la ganadería…

-«Hemos herrado hace unos días, donde mis nietos han hecho de Forçados para parar los animales».

– «Ha nacido un machito que tiene la cara pintada, como os gusta  a vosotros»….

Tras un buen rato de conversación, de meternos literalmente en el campo bravo del Ribatejo Portugués, Don Fernando procede a despedirse con su habitual retórica. Pero esta vez, desgraciadamente no iba a ser una despedida cualquiera.

– «Bueno amigos, me despido de vosotros, pero para siempre»

– «¿ Para siempre ?. Pero Don Fernando, no diga eso»

– «Si, esta vez es la última. Yo ya no puedo más. Quiero que me recordéis como un buen aficionado y que no perdáis nunca la ilusión por vuestro trabajo. Sigo sin entender que habéis visto en un viejo como yo. Espero que sigáis queriendo al Toro como yo lo he querido. Hasta siempre amigos»

Aún oyéndolo de su boca, no nos lo queríamos creer. Tras colgar el teléfono, las dos horas de viaje restantes no cruzamos palabra.

 

 

 

 

Cuando nos contaba alguna de sus vivencias en el campo, sentados en un alcornoque caído, aún en vida se refería a su mujer Isabel como su «viuda». Recordaba, señalando hacia el entorno de la finca «Companhia das Lezirias» y «Adema» como el lugar donde conquistó a su mujer. Fue en una faena campera donde Don Fernando realizó un arriesgado quite a un jinete que había caído ante un toro arrancado. Así lo recordaba luego al llegar al cortijo. Se dirigió hacia su librería y, sin vacilar, eligió un tomo de la Revista la Lidia y mostrándonos un grabado de una escena similar a la que relataba.

 

 

 

 

 

 

 

Al entrar en la impresionante casa palacio de «Quinta das Areias», Don Fernando nos explicaba cómo por la noche, en las épocas políticas más convulsas de Portugal, recogían el ganado en la parcela que hay alrededor de la casa conduciéndolo desde la  «leziria» donde pastaba,  ahora ocupada por la nueva entrada a VilaFranca de Xira

– «Cientos de cabezas de ganado de todos los pelajes que os podáis imaginar, lustrosas por el rico pasto ribereño, formaban un manto multicolor que se divisaba desde esa loma».

 

 

 

 

A su familia, siendo monárquicos, se le respetó relativamente desde todos los frentes políticos. Son innumerables las acciones benéficas que han realizado en la zona en pro de los colectivos más desfavorecidos, siendo Don Fernando el Presidente de la Casa de Misericordia de VilaFranca de Xira.

Una tarde repasando el ganado, paró el coche, apagó el motor, se quitó su inseparable sombrero de ala ancha y dudó :

– «A lo de los gatitos no sé si llevar ese toro berrendo aparejado o el capirote»

– «¿ Lo de los gatitos?. ¿Eso qué es, Don Fernando?»

– «Pues que me han pedido que les preste un toro para un festejo que recaudará fondos para la protectora de animales. También tienen derecho a vivir dignamente como un Toro, no?»

 

 

 

 

Muchos profesionales de la actualidad lo recuerdan con cariño, unos en privado ( como si fuese pecado decirlo ) y otros públicamente. Sebastián Castella cuenta en su perfil de Instagram cómo Don Fernando le ayudó cuando viajó a Portugal en sus inicios, con una mano delante y otra detrás.

 

 

 

 

Don Fernando acudía con frecuencia a todo tipo de festejos taurinos que se daban por la zona. Era un espectáculo acompañarle. Recorrer 100 metros a su vera podía costar 45 minutos tranquilamente. Y no por el ritmo del paso, sino porque le saludaba todo el mundo.

Gente de todo tipo y condición.

– » Este chico quiere ser torero»

– » Este hombre es un poco bandido, pero tiene buen corazón. Le dí trabajo cuando lo estaba pasando mal. Al segundo día, no volvió. Bandido, pero de buen corazón»

-» Esta señora es la viuda de Oliveira. Hazle una foto y que salga favorecida, por favor «.

– ……..

 

 

 

Allá por 2010, acudimos con él a las populares Picarías de la vecina localidad de Benavente. Singular festejo donde los más avezados campinhos de las casas ganaderas portuguesas más prestigiosas lucen su destreza frente a toros arrancados.

 

 

 

 

 

 

 

El festejo se suele complementar con una exibición de manejo a caballo de unas preciosas paradas de cabestros.

 

 

 

 

 

 

Para culminar el frenético día taurino, acudimos a la Plaza de Toros «Palha Blanco» de Vila Franca de Xira para presenciar un concurso de recortadores. Como es habitual, lanzando su sombrero de ala ancha a los pies de los participantes en señal de respeto y admiración, Don Fernando entregó los trofeos.

 

 

 

 

De vuelta a Quinta das Areias, Don Fernando nos hace partícipes de sus recuerdos como ganadero en un despacho que rezuma historia ganadera de la buena.

 

 

 

 

Recordaba con gran orgullo que uno de sus toros, que aparecen en la pintura, fue proclamado vencedor en la corrida concurso celebrada en Sevilla en el año 1900. Probablemente, comentaba, el lugar de esa estampa sea el sevillano cortijo de El Cuarto.

 

 

 

 

Curiosamente, era obligado a principios del siglo XX en Sevilla la organización de una corrida concurso de Beneficencia. En la mencionada del 1900, concretamente el 24 de abril, con toros de Pérez de la Concha, Miura, Murube, Pablo-Romero, Palha y Adalid, resultó triunfador el toro de Palha.

Según Don Fernando , su nombre era «Canhoto» aunque otros autores lo reseñan como «Larguito «. Lo lidió Emilio Torres «Bombita» y tomó 10 varas, arrancándose la música en la quinta para hacer los honores. El ganadero recibió tanto el premio al Toro más bravo como al mejor presentado.

A día de hoy, se han cargado hasta la preferia, con su inigualable ambiente.

 

 

 

 

Su envolvente conversación nos hacía olvidar por momentos que llevábamos una cámara en las manos. De cualquier lugar del campo le venía un recuerdo, una vivencia de su infancia… De nadie hablaba mal, y mira que ha tenido motivos para ello, pero su carácter le impedía hacerlo.

 

 

 

 

Contaba con nostalgia como su tatarabuelo, José Pereira Palha Blanco, era de constitución tan enclenque que los médicos pronosticaban que no llegaría a los 18 años. Sería por la casta que le transmitían sus toros que vivió hasta los 83 !!. Cosas de la vida que Don Fernando también falleció con 83 años…

 

– «El rey Carlos de Braganza, cenando con mi tatarabuelo José Pereira Palha Blanco, brindó por él llamándolo el Rey de los Labradores Portugueses. A mis ancestros les ofrecieron numerosos títulos nobiliarios, pero no era nuestro carácter».

 

 

 

 

Otra faceta suya era la de criador de caballos lusitanos. Ejemplares de su yeguada han sido reclamados por rejoneadores de todas las épocas, como Diego Ventura en la actualidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como es costumbre en la tauromaquia actual, Francia fue es bastión donde las reses de Don Fernando se lidiaron a pie. A principios del presente siglo, Ceret pudo disfrutar de su bravura. Ya en el año 2012, en Orthez echó una interesante novillada con la que triunfó Iván Abasolo. Uno de sus novillos fue premiado con la vuelta al ruedo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Su mayoral en los últimos tiempos, José Manuel Volkery, dió la última vuelta al ruedo en representación de la ganadería con Don Fernando en vida, que no pudo cumplir su sueño de lidiar en Madrid.
Excelente caballista, hablaba con admiración, respeto y devoción de su «patrón», como llamaba a Don Fernando cuando reclamaba su atención.

 

 

 

 

 

Personalmente, hemos tenido la «desgracia» de conocerlo en la última etapa de su vida. Pero su incansable actividad alrededor del toro hace que los minutos a su lado se convirtieran en días.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como los toros no comen aire ( aunque muchos piensen que si …. ), la escasa demanda de sus animales para la lidia a pie hace que la ganadería de Don Fernando cambie de rumbo.

 

– » Yo me dedico a la gestión de la ganadería Del arroz y de otras cosas se encargan mis hijos. Cada vez que me presentan las cuentas me echo a temblar. La única partida con números rojos es la mía. Pero esto es mi vida»

 

 

 

El punto de inflexión es, sin duda alguna, el Concurso de Recortadores con Toros que la empresa Toropasión organiza en Zaragoza en 2011. Para la cita más importante del año se reseñan los toros de Don Fernando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con la plaza a reventar, saltan al ruedo un variopinto lote de toros que hacen vibrar al público con sus arrancadas a los cites a cuerpo limpio.

 

 

 

 

 

 

 

La ovación de salida a Lareiro-42  fue de las que no se olvidan.

 

 

 

 

 

 

 

Como excepcional maestro de ceremonias, Don Fernando toma el micro y hace un alegato en defensa de la Tauromaquia en todas sus vertientes que pone la Misericordia boca abajo.

 

 

 

 

 

Obviamente, se merecía un capítulo completo en nuestro libro TORO. UNA VIDA EN IMÁGENES

 

 

 

Don Fernando, simplemente queremos darle las gracias, a usted y a su familia, por todo lo que ha hecho por nosotros, por sus mensajes, sus palabras, sus consejos, sus enseñanzas,… por ser como era. Ojalá algún día le lleguemos a la altura de sus botos, en cualquier faceta de la vida.

 

 

 

 

HASTA SIEMPRE, GANADERO.

 

 

 

 

Arse & Azpi

 

 

PD: nuestro recuerdo también a D Bernardino Píriz, al que no tuvimos la oportunidad de conocer tanto.

 

 

 

 

 

 

 

There is 1 comment
  1. Rita Vaz

    Muchas gracias. Se lo merece todo. Abrazo

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