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«Puntillero» siempre evitó a «Artesano»….

……y acabará sus días en Francia.

 

 

«Puntillero»

«Puntillero» número 20, guarismo 0 del año 2000, bello toro negro salpicado (típico pelaje de Concha y Sierra), gargantillo, ojalado, bociblanco y bizco de pitones, pasó con nota la prueba de bravura a la que fue sometido hace más de una década  en casa de los García Palacios, último eslabón español que mantuvo con vida la ganadería que allá por los finales del XIX, puso en la cúspide Doña Celsa Fontfrede.

En los últimos años, siendo «Puntillero» ya un semental contrastado, compartía el honor de cubrir a las Conchas con otros sementales que al igual que el, tenía cada año un lote de bellas vacas Conchas asignado con las que compartir sus amoríos.

 

 

 

Entre sus compañeros se encontraba «Artesano», un toro chico, abrochado de pitones, algo feote y patudo de hechuras, pero con un pelaje absolutamente espectacular. Su capa salinera clara, con accidentales como el caribello, ojalado o gargantillo, unido a su extrema bravura le hizo acreedor de padrear en esta casa ganadera. Miki el mayoral que crió con cariño a los Conchas los últimos años en los que este hierro pastó en tierras de Huelva, asegura que todo aquel que estuvo aquel día en su coqueta plaza de tientas, quedó absorto por la pelea jabata que desarrollo el salinerito. Años después, su bravura y listeza se pudo contemplar en el día a día de la ganadería:

 

 

«Artesano»

 

 

 

Y es que «Artesano»  tenía una habilidad extraordinaria en las peleas con sus compañeros sementales. Cada año, tras acabar la época de cubrición y volver todos a su cerrado en el que recuperar sus intensos meses de cubrición, llegaban las broncas por las jerarquías y por imponer el mando en el cerrado.

La condición corporal de los animales era muy baja, llegando todos ellos flacos y desnutridos después de varios meses de bacanal. Enseguida los animales más grandes y corpulentos venían los primeros al pienso, generándose las primeras trifulcas por la comida que cada día ponían a su disposición. Entre ellos, el mandón, el gallito del grupo siempre era el más joven «Rastrillo», un pavazo sardo chorreado muy cornalón y corpulento que imponía su ley repartiendo estopa a todo lo que se meneaba. Las palizas que sacudía a sus hermanos se oían por toda la finca. Todos le tenían ganas…..

 

 

 

«Rastrillo»

En esos primeros momentos, Artesano, el escuchimizado pero astuto salinerito, se mantenía siempre al margen. Siempre esperaba prudentemente a que comieran todos para entrar en los comederos para pillar su ración. Mientras tanto, el resto seguía tratando de levantarle la posición al matón de «Rastrillo». Iban pasando las semanas y poco a poco todos iban recuperando sus carnes y las fuerzas. Era entonces cuando «Artesano» desplegaba todas sus armas;

Artesano era muy rápido y certero en el combate. Cuando este llegaba, sus pitones cerrados golpeaban continuamente la zona de la cara de sus rivales, incluso los ojos con golpes fuertes y certeros. Su pequeño tamaño le hacía ser ágil en los movimientos cambiando rápidamente de posición y con ágiles movimientos de cabeza. Pero si había un factor del combate que dominaba era el ataque desde una zona elevada aprovechando así la propia gravedad para que su adversario debiera emplear más fuerza todavía para hacerle frente. Lo escarpado del cerrado de los sementales en la finca de «El Albarracín» le hacía fácil coger posición en los cerros, desde donde daba caña a sus oponentes mas grandones, incluido al matón de «Rastrillo». Y es que como se suele decir en cualquier arte de la lucha, «Artesano» sabía pegar.

 

 

 

 

 

 

En cambio «Puntillero», el semental que llegó a Francia, nunca se pegaba con «Artesano». Su avanzada edad que ya le hacía entonces tener un fallo en los cuartos delanteros al tener las patas delanteras combadas y el pecho algo abierto de tantos años de cubrición, le hacían débil en el combate y era sabedor de la condición de Artesano. Además, el mayoral podía comprobar cada día como ambos toros se tenían afecto. Estos aspectos han hecho que «Puntillero» haya llegado a formar parte del trato de compraventa que ha mandado a los Conchas a Francia. Su afinidad con Artesano y su prudencia siguen prolongando su vida. Cosas de la naturaleza….

«Artesano» amaneció muerto una mañana de este pasado año. La edad no perdona, y al parecer la muerte le sobrevino de manera natural. No le sucedió lo mismo al grandón y pegón de «Rastrillo». Cuando el pasado año acabó la época de cubrición y volvió al cercado con sus compadres, estos mucho más jóvenes y fuertes, le hicieron pagar caro su pasado camorrista y una tarde lo reventaron a cornadas. Una de ellas aseguraba Miki el mayoral, le atravesó el corazón. Ley de vida, la ley del más fuerte.

 

 

 

El viejecito «Puntillero» ha sobrevivido a todas estas trifulcas, y ha acabado en Francia tras ser vendida la ganadería por la familia Palacios al adinerado panadero francés Jean-Luc Couturier. Morirá de viejo o a golpes en tierras galas, no sin antes haber dejado su semilla en las bonitas Conchas&Sierras ahora francesas.

 

 

 

 

 

 

Unas semanas antes de que los Conchas dejasen de ser españoles desde su creación allá por el XIX, tuvimos el privilegio de admirarlos y fotografiarlos en la bonita finca de Huelva donde Miki, el mayoral de orígenes catalanes, los criaba con cariño. La jornada que allí echamos, además de nostálgica, fue maravillosa. Es una pena que hayamos dejado escapar un patrimonio genético tan importante. Pero así es la vida y dado el momento que atraviesa la fiesta con este tipo de encastes, la lírica se queda en los libros y las facturas, las reseñas incumplidas de los veedores y los desplantes del mundo del toro a este tipo de encastes, mina las más tremendas ilusiones. Al parecer, Couturier tiene dinero y ganas para seguir manteniendo vivo un hierro que ha vivido las requiebros más insospechados a lo largo de su historia. Ojalá no pierda  sus ilusiones, y su cartera y afición mantengan vivos a los Conchas muchos años más.

En el siguiente enlace, podéis ver uno de los últimos reportajes que se hicieron a los Concha y Sierra en tierras onubeneses. Esperamos que os guste tanto como nosotros disfrutamos haciéndolo. Va por ti amigo Miki.

 

 

 

Concha y Sierra

Arse&Azpi

There is 1 comment
  1. Enhorabuena por el post, me ha encantado!

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